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Pasado el rato de estar examinándolo, decidí tomar el excremento con la mano para saber que era lo que ese animal había comido antes de su paso por el río, mi conocimiento en la materia me decía que era chile pimiento, mientras que el guía armaba que eran restos de un cangrejo. El fin era determinar que animal era el orgulloso productor de tan observado resto siológico. El biólogo dijo que era un zorro, don Paulino que era un pizote y yo, que de caca no se mucho, me contentaba con la cátedra en lectura de excrementos.
Y es que don Paulino es una persona que le gusta compartir con sus clientes todo ese conocimiento que la vida en el campo da. Conforme caminábamos en el cauce del río me enseñaba huellas de venado, iguanas y de algún chucho propiedad de un cazador ilegal. Es lo menos que se puede esperar de alguien que desde pequeño le tocó trabajar en trapiches, en el corte de caña, café y algodón.
Realmente fue una suerte encontrar un guía con tanta disposición para enseñar y compartir sus conocimientos en aves, desconozco si es un estudiado en el tema, pero haber pasado casi siete horas con él en la Reserva Natural Privada de la Finca El Patrocinio, fueron suciente para ser una gran lección.
Admito que de Avitursimo no se nada, pero por primera vez quedé atrapado por el tema. Supongo que el destino me deparaba una sorpresa cuando decidimos visitar la Finca El Patrocinio, en mi vida se me hubiese ocurrido pasar más de cinco minutos buscando aves en las copas de los árboles, el lugar es perfecto para eso, como dulcería para una adicto al azúcar.
La ubicación y el uso del largavistas, me dieron una sensación de cercanía a los árboles y la oportunidad de observar el volar de las aves, o ver como se cortejan y divierten entre ellas.
La vista que se tiene a las copas de los árboles desde el mirador de la finca me cautivó silenciosamente, tenerlas a nivel de mis ojos me hipnotizó hasta el momento en que me ofrecieron un par de largavistas, fue ahí cuando algo hizo click dentro de mí.
Es realmente entretenido jugar a reconocerlas, da la sensación de estar cazando, pero en vez de usar perdigones, usaba mis pupilas, creo que la naturaleza agradece ese tipo de caza.
Estuve lejos de haber observado la mayoría de las 185 especies registradas ocialmente en el área de la reserva; según la información que se ha venido recolectando desde hace más de 150 años, cuando los primeros naturistas pusieron pie en el Puerto de Champerico. Dos que tres especies observé desde el comedor, pero mientras caminaba en el bosque pude ver más de algún ave que reconocí con la ayuda del guía.
Junto con don Paulino recorrimos parte de los ríos que hay en El Patrocinio, me enseñó las pozas que se forman a lo largo de ellos, el bosque de bambú, las plantaciones de plátano, nuez de macadamia, mangostán, rambután, cacao y por supuesto café.
Pero el paseo no fue solo agroturismo, tuvo su poco de aventura. La noche anterior dormimos a unos 2,840 pies SNM en el mirador que tiene por vista al explosivo volcán Santiaguito y al solemne Santamaría, el campamento esta ubicado frente al cauce del río Tambor, el cual con su constante sonido de agua corriendo, pone a dormir hasta al más cafeinado de los cuerpos.
El refrescante amanecer en el mirador no fue exactamente lo que esperábamos, la densa bruma que hay en estas épocas nos impidió observar las explosiones del Santiaguito, ello no evitó el amable servicio de despertador que un par de mosquitos colados en mi carpa me dieran muy temprano, lo cual me dio oportunidad de una mañanera caminata por el bosque y las plantaciones de la nca.
El objeto de nuestra visita era el de encontrar un espacio para realizar uno de los campamentos educativos de aventura que hacemos a través de nuestra empresa, y lo hayamos en El Patrocinio. Pozas de agua, caminatas en el bosque, en los ríos, la tirolesa de 4 tiros, el puente colgante, espacio para acampar, hospedaje, comedor y la torre de observación de aves son elementos ideales para organizar un campamento de aventura, además del rappel que armamos en uno de los márgenes del río.
No tengo memoria de haber pasado tanto tiempo en Retalhuleu como lo hice en esta ocasión, visitando Reservas Naturales Privadas (El Patrocinio, Las Nubes, Buenos Aires, La Bohemia, Nueva Alianza y Los Chicharros cerca de Xela). Es increíble la belleza que se puede encontrar dentro de ellas, cada una tiene algo especial que dar, cascadas con agua todo el año, pozas donde refrescarse luego de una larga caminata, ríos que vienen de hermosos nacimientos de agua, antiquísimas casas patronales, tirolesas, rappel y senderos ecológicos que hacen de la zona un excelente destino para los aventureros.
Al final dos cosas fueron las que llamaron mi atención. La oportunidad de observar tantas especies de aves, entre ellas el quetzal y las facilidades que ofrece la zona para el Aviturismo. La segunda y más importante, la gente, la disposición de los propietarios, administradores y empleados de las ncas para atender y servir los intereses del visitante. Entre ellos don Paulino, que con su amable forma de ser y extenso deseo de compartir sus experiencias, resulta ser una escuela andante para el visitante del área. Si quieres pasar un buen n de semana de aventura, asegúrate que "Reu" sea tu próximo destino.
DE CAZADOR A PROTECTOR DE AVES
Jornalero desde muy pequeño y cazador en los nes de semana, el pasado de Don Paulino Chubac , platicador, machete en mano y morral al hombro, pareciera ser el mismo que de muchos de sus coterráneos. Pero a diferencia de estos, su morral no solo contiene tortilla y café frío; en el lleva sus herramientas de trabajo, largavistas y un manual de aves de la zona de Retalhuleu, que lo hacen totalmente distinto a la mayoría de guatemaltecos.
Su casi poético modo de hablar y gran respeto por las aves, hacen que muy comúnmente este provinciano mencione nombres como la chacha, el quebrantahueso, la urraca, la chatia o el clarinero, o bien converse sobre cuan motivante es el conocer personas que se interesan tanto por lo que nuestra linda tierra puede dar.
Actualmente su pasión por las aves, por la naturaleza y la oportunidad de conocer gente de otras costumbres, lenguajes y orígenes le llena el corazón. El mismo se considera una persona dichosa, que con su trabajo contribuye el cuidado de nuestro medio ambiente, al enriquecimiento de nuestra Guatemala y a la educación de los turistas que visitan La Finca El Patrocinio.
Don Paulino parece un hombre feliz, a quién la vida "accidentalmente" llevó a esta Reserva Privada Natural, donde encontró una administración comprometida con su entorno, que poco a poco, lo convirtieron de ser un cazador de animales a un protector de aves y amante de los bosques.
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