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La Cambalacha es un proyecto cultural y de educación creativa para la niñez y juventud de comunidades rurales y mayoritariamente indígenas. Es un taller creativo permanente y ambulante; un espacio para la manifestación, exposición, ejecución e instrucción de las diferentes expresiones visuales, escénicas, artesanales y musicales; cuya búsqueda es facilitar la formación de jóvenes líderes creativos y creativas, que conocen sus derechos y son capaces de hacer críticas y propuestas. A través de procesos de sensibilización y creación artística, los y las 2,500 participantes aprenden el valor del trabajo en equipo, experimentan y construyen sus conocimientos y los proyectan a sus comunidades.
La Cambalacha maneja cinco programas de formación en teatro, danza, creación plástica, música, canto, recreación, educación popular, fotografía, computación, edición de música, historia, derechos humanos, computación, inglés y gestión cultural entre otros. El proyecto tiene su sede central en San Marcos La Laguna, Sololá, Guatemala, donde se forman jóvenes como facilitadores de procesos de sensibilización artística en un espacio profesional que cuenta con: duela, espejos, sonido, instrumentos musicales y vestuario teatral. También tiene una sub-sede en San Pablo La Laguna. Su Misión Trabajar por el derecho de la niñez y la juventud a la educación creativa, la participación social y cultural, la formación artística y la libertad de expresión. Partimos desde la creencia en que toda persona tiene derecho a conocer y experimentar los beneficios del arte como herramienta universal para el fortalecimiento y desarrollo individual y colectivo a nivel social, intelectual, físico y espiritual. Su Visión Habrá un sistema educativo público e inclusivo que estimula la libertad de expresión, la participación, la equidad de género, la reflexión, el pensamiento crítico, la creatividad, y la paz. Las nuevas generaciones ya no participarán en la cultura de violencia y optarán por participar en la construcción de un mundo mejor. A través del arte, las prácticas de convivencia pacífica, encuentro e intercambio, las comunidades serán activas en los procesos de cambio; orgullosas de su identidad cultural; y, capaces de dejar atrás los conflictos, para poder trabajar juntas por el bien común. La Cambalacha maneja cinco programas de participación se dividen en dos categorías: Programas de Formación Avanzada y Programas Abiertos. Las actividades se realizan en calles, parques, escuelas, bibliotecas, salones municipales, y también en la sede y la sub-sede del proyecto, gratuitamente para los y las participantes. Participantes de los programas de formación avanzada se seleccionan de otros programas por su dedicación y compromiso con el proyecto. Se forman como artistas, talleristas y coordinadores en la sede central. Reciben mensualmente una beca para aportar al sostén de sus familias, sin las becas su participación se vería duramente afectada por la necesidad de trabajar para colaborar económicamente a sus hogares. En todos los programas se producen trabajos artísticos para compartir con las comunidades en días festivos, eventos culturales y municipales y también en apoyo de organizaciones hermanas. Los y las jóvenes artistas son frecuentemente solicitados para llevar alegría, música y color a eventos organizados por proyectos de medio-ambiente, salud, educación e interculturalidad dentro y fuera del país. Temáticas -
- Educación para la Paz
- Desarrollo de la Imaginaria
- Liderazgo Juvenil
- Educación Ambiental
- Participación Ciudadana
- Equidad de Género
- Interculturalidad
- Derechos Humanos
- Prevención Integral de: Violencia, Alcoholismo y Drogadicción, VIH/SIDA, Sumisión, Embarazo no Planificado, Discriminación Negativa y Pérdida de Identidad Cultural
Creemos necesario y urgente implementar procesos de sensibilización creativa: por la situación de violencia tan crítica en Guatemala; por el crecimiento de una nueva generación oprimida, cerrada, insegura, desigual y violenta – características que inevitablemente desencadenarán más discriminación, pobreza y violencia; y, por las deficiencias de un sistema educativo que parece estar diseñado para apagar la imaginación. La expresión y la creatividad que se desarrollan a través de la educación artística no son ideales, son esenciales. Ante la tendencia en países como Guatemala de considerar la educación artística y la recreación como segunda necesidad y enfocarse cerradamente en primeras necesidades como serían programas de alfabetización y salud, preguntamos: ¿de qué sirve reconocer símbolos si no se puede comprender e internalizar la información que representan? ¿De qué sirve decirle a un niño que es importante lavarse las manos si al niño no le importa vivir o morir? ¿De qué sirve una ayuda si el receptor está en negación de su capacidad transformadora? Ningún programa puede contribuir efectivamente al desarrollo de una comunidad si la comunidad no es receptiva. Sin participación motivada, cualquier proyecto será lento, frustrante y poco efectivo. De manera que invertir un poco más en procesos de sensibilización ahora, puede lograr que otros programas tengan mayor efectividad, beneficio e impacto en el futuro. El arte enseña disciplina, enfoque, concentración, visualización, manifestación y muchas otras capacidades cuyo desarrollo es indispensable para el crecimiento integral y la evolución humana. Más aún, en un país tan golpeado como Guatemala, el arte como medio de sanación es una respuesta a necesidades muy urgentes. Los logros de una educación creativa de calidad se ven a través del tiempo: en la disposición y calidad de participar; en el valor para hablar ante un público; el auto-control y disminución de violencia; la comprensión y respeto hacia los y las demás; el priorizar el trabajo en equipo sobre las diferencias que tengan con otras personas; el pensamiento crítico; la confianza en sí mismo y en el grupo; la iniciativa; y, la expresión de sus propias ideas. Estos cambios son indispensables para el desarrollo integral individual y comunitario, y deberían de ser parte intrínseca de todo método educativo.
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